Miguel López-Remiro

PhD Curator, artista. Editor de la primera antología de textos de Mark Rothko. Director del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de Navarra.

Emergence MUN

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Aaa

In memoriam. Cy Twombly. El Camino Real.

Que la pintura emocione no es fácil. Las últimas pinturas que vi de Cy Twombly en la inauguración de la Galería de Larry Gagosian en París hace unos meses me impactaron, una exposición que se tituló Camino Real. Cy fue definido por Calvo Serraller como “el último zahorí”, en este tipo de alegorías que a veces funcionan muy bien: el zahorí, aquel que busca agua partiendo, imaginando, dibujando fuerzas telúricas.
Conocí a Cy Twombly en un hotel del que nunca me acuerdo de su nombre y que siempre encuentro por googlemaps (al lado de la Wallace Collection en Londres). Estaba cenando con Carmen Giménez yo, cuando de repente nos dimos cuenta de que estaba en la mesa de al lado. Habíamos ido a trabajar en la exposición en Bilbao de Cy Twombly. Nos pusimos a hablar de gastronomía, de España, del norte de España y de Pamplona. Tras exponer en Bilbao he seguido en contacto con Nicola del Roscio, su persona de confianza. Le escribí al llegar a Marruecos acordándome de sus pinturas realizadas en el norte de África en los años 50. Ahí es donde este zahorí comenzó a tejer una carrera artística inaudita, donde la caligrafía se convierte en la propia obra de arte. Y me invitaron a Gaeta a ir a su estudio, la última vez al encontrarme en Basel 2011 con Nicola hace unas semanas, y pensé en hacerlo varias veces, pero esto no lo veré ya. Recuerdo como me firmó el catálogo de su exposición en Bilbao. Le escribí en un post it mi nombre, cogió el catálogo y puso “To Miguel” ocupando la primera página interior y la primera contrapágina. Ahí le ví escribiendo, ví, como un artista es finalmente su mano, como es finalmente un zahorí. Gracias Cy. Mis oraciones a San Fermín van por ti.

Definición de Museo

El Museo es una plaza

un lugar de aprendizaje cultural

un lugar de EMPRENDIZAJE cultural

un espacio para el ocio personal y familiar

no es un “no-lugar”

no es un “hospital- Bill Viola dixit”

El Museo es un espacio de encuentro

un lugar para los auténticos fenómenos culturales

un laboratorio de ideas

El Museo es ya SLOW MUSEUM

Ce ce nest pa une musee

Le musee, el museo, y lo evidente. Hoy entrar en un museo es lo mas parecido a entrar en un aeropuerto, dos filtros (siendo miembro icoom), pasar por arco de seguridad, escaner para mi mochila, guardas de seguridad hablando entre ellos. Largas colas, gente consumiendo cultura, corporate architecture, signalitation everywhere.
Ce ce nest pas un musee, o por lo menos no es lo que yo pienso como tal. Estoy de acuerdo con Bill Viola, el museo se ha convertido en un hospital, tenemos que cambiarlo, tiene que ser affordable en muchos sentidos, amable, una plaza, no un pasillo, la obra vista como en estudio, dejando espacio. Las enciclopedias y los mensajes criticos artisticos cantinflistas (hablar para no decir nada) ya no sirven.

El Museo del siglo XXI: El mapa es el tesoro

En esta revista aparece un artículo que he escrito sobre unas ideas sobre el paradigma del Museo en el siglo XXI.

http://issuu.com/perspectivas/docs/n62

Art!

Y entonces qué? hablamos de arte? Bien, ya me lo definirás porque antes de charlar de algo me gusta saber qué es ese algo. Creo que todavía no lo sé, pero lo que sí se es que no haré poesía del mismo, prefiero quedarme en ese espacio de duda y no saber muy bien qué es lo que veo.

Claves interpretativas en el arte: creatividad y empatía

Pocos términos son tan complicados como el del fenómeno que llamamos arte. En la tradición filosófica era una dimensión práctica del conocimiento. Consistía en reconstruir y representar acciones del ser humano, traspasando el umbral de la pura construcción material, para llegar a ser un elemento presencial que enfrentaba al hombre con su lugar en el mundo. Esta concepción aleja al arte de las meras cuestiones técnicas, o de la perfección en la imitación o en la representación, y lo relaciona directamente con la libertad.

La teoría de George Steiner dice que «el arte existe porque existe el otro», donde ese otro somos todos, sin tener en cuenta las condiciones del que emite, del que recibe o del que interactúa con el mensaje. Todos estamos invitados a participar a través de una empatía impulsada por el artista.

Aunque es una clave repetida a lo largo de la historia, el aspecto de intercambio activo como clave es quizás el que más se enfatiza en el arte contemporáneo. El arte escapa a la recepción estrictamente intelectual o técnica; hoy es necesario ser flexibles para entender esa dimensión comunicativa y de intercambio implícita.

Todos somos capaces de ver y sentir el arte de diferentes formas, porque en sí mismo es una manifestación de la vida en sociedad y de la libertad que la caracteriza. Como ha señalado Fernando Inciarte, el arte en sentido práctico tiene mucho que ver con el concepto de filosofía: «la filosofía ni siembra ni cosecha verdades, sólo remueve el terreno, es decir, mantiene despierto el deseo de verdad. Que el arte sea tan problemático y tan discutible es una de las cosas más valiosas en él».

En muchos momentos el no representar nada nos pone de algún modo contra la nada y desde luego ante la pregunta de si esto es arte o no. Lo cual es un modo como otro cualquiera de no dar nada por sabido empezando por el concepto de arte.

Si algo es totalmente indisociable del término arte es su factor constante de novedad, por ello, da igual que hablemos de arte contemporáneo o antiguo.

Pero, ¿cómo crean los artistas? El arte se ha explicado en algún momento desde un punto de vista evolucionista, como si fuera una ciencia; pero estas teorías quedaron ya desfasadas, porque es evidente que el arte no es mera evolución técnica. Muchas fórmulas se han empleado para intentar dar razón de cómo se crea una obra artística, o para aglutinar las claves que se repiten en obras magistrales.

El intento de racionalizar algo tan abstracto se produce de forma vertiginosa a partir de la modernidad y sobre todo a partir de la conciencia que deriva de la filosofía moderna de intentar depurar la razón de ser de toda disciplina humana. Es un concepto tan difícil de acotar que quizás es más sabio dejarlo como algo que escapa de alguna forma a la razón.

No podemos acercarnos a una obra de arte, concretamente a una contemporánea, desde una perspectiva racionalista, hemos de abordarla siempre desde el gusto, desde la sensación y desde la empatía. Lo innovador en el arte es un conjunto de características de carácter humano que consiguen lograr lo que los griegos denominaban catarsis o conmoción del ánimo. Ser innovador en arte es justamente que la obra conmueva.

 

*Este texto es la introducción a una nota técnica sobre creatividad e innovación escrita para el IESE junto al profesor Guido Stein

Rothko. La necesidad como categoría estética

Vuelvo de Nueva York y pienso en la Escuela de los abstractos americanos que surgió aquí en los años 30 y 40. Coincide que hace unas semanas di una clase sobre Rothko. Este artista sintió la necesidad de pintar al entrar con apenas 20 años en una clase de dibujo de la Arts Students League, allí decidió que “that was the life for me”.
Ese momento de claridad a la hora de entender una necesidad creativa marcó la carrera de Rothko.
Y es que para mi la única manera de describir la tarea de un artista es su necesidad por crear. Y de alguna manera pienso que el arte ha sido siempre un reflejo de esta situación de condición personal del artista.
Lo dijo Gombrich, no existe el arte, existen solamente artistas. Y yo pienso que estos lo que tienen precisamente en común es su conciencia de finalidad para crear símbolos.
Rothko defendió esta finalidad cuando dijo que los artistas eran aquellos born to sign; que el arte era una anécdota del espíritu y que el mismo se consideraba un mythmaker.

Rothko protagonizó la carrera artística más impresionante de nuestra época. Aglutinó todo un repertorio de cuestiones en torno a su obra, debatió con la tradición, con la vanguardia, apostó por el arte como forma de conocer al hombre, como forma de comunicación. Finalmente, todo lo que vemos en Rothko no dejan de ser trucos empáticos que nos sumergen en una búsqueda del autor por su NECESIDAD de crear y de “encontrar aquellos bolsillos de silencio en los que enraizarse y crecer”.

Making Time. Thomas Struth. Reflexión sobre el Museo

Otro de los eventos artísticos de los últimos años, de hecho The New York Times dijo que era uno de los fenómenos artísticos de los últimos 20 años, es la serie fotográfica Making Time del fotógrafo alemán Thomas Struth.

Struth recoge una serie de fotografías de gente viendo arte, estuvo en diferentes lugares de gran tradición artística como la Alte Pinakotek de Munich, Kunsthistorisches de Viena, el Louvre, y también estuvo fotografiando en El Prado. Lo interesante de la serie es el objetivo retratado, el espectador pasa a ser objeto activo en la obra y así como en Serra es retratado pero está ausente en la representación, en Struth lo vemos directamente. Vemos gente sorprendida, gente emocionada, gente tomando fotos… Es curioso porque el efecto que produce en el espectador que ve las fotografías es casi de autorretrato, es decir, con quién y con qué actitud de estos personajes me identifico yo como espectador.

Recientemente en una clase me preguntaban por qué estas fotografías eran arte, me decían que son simplemente un testigo de un instante sin mayor valor. Yo respondí que para mí todo arte es invención y es descubrir, poner en diálogo fenómenos y diferentes cuestiones. A mi Struth me conmueve por su capacidad de retratar justamente lo que no vemos en el cuadro o en la obra de arte: a nosotros mismos. Velázquez en Las Meninas lo hace también, nos retrata a nosotros como espectadores, pero nosotros no nos vemos en su lienzo. Struth retrata a gente viendo obras y es precisamente su fotografía tomada en frente de las Meninas (foto tomada con una altura y un enfoque asombroso) donde su propuesta se hace más sorprendente. Junto al valor de espejo que establece con los escolares que están delante de la pieza, se encuentra toda esta serie de actores que están observando y buscando en el cuadro: cuál es mi lugar. De hecho, cuando vamos a un museo, qué estamos buscando, buscamos algo en las obras y acabamos encontrando a otras personas buscando también, esta es la magia de esta serie fotográfica que retrata esta experiencia. En palabras de Michael Kimmelam:

“Mr. Struth’s pictures are about this continuum, from artists like Velázquez into the public spaces where their works end up, and to us. What are we looking for in a museum? We go to find truth in pictures, and we end up reading one another’s faces.

We look for ourselves”. Michael Kimmelam

Tino Sehgal

Tino Sehgal, es uno de los artistas más importantes de la actualidad. Se suma a un grupo de artistas que parten de la ausencia del objeto para crear su propuesta artística, aunque realmente no es propuesta ya que habitualmente está basada en la experiencia del espectador y en nada más. Comentaba hace poco en una clase, y probablemente lo trate mañana en una tertulia con universitarios, el ejemplo de su obra para el edificio de Lloyd Wright. Esta “obra” consistió en vaciar el museo, disponiendo en las salas solamente a un grupo de actores, cuyo papel era hablar del progreso. En la primera rampa de este edificio, concebido como plaza artística y con cuya inauguración dio comienzo la revolución museográfica de los 60, nos recibía un niño que no preguntaba por el progreso; en la segunda rampa lo hacía un adolescente y así hasta llegar a la última rampa en la que nos recibía una persona anciana y que nos hablaba también de progreso. A parte del hecho ya artístico de conseguir vaciar un edificio (cuantos museos son museables sin obra…), me parece de un gran interés conseguir hacerlo a través de una obra que nos retrata como espectadores y que nos habla y pregunta sobre el progreso (justamente en un edificio que parte del ascenso como forma de apreciar el arte) Entrar en mayores descripciones quizás sea no entender la obra, ya que en realidad es una experiencia sin más.
Hace ya años en la Universidad de California siendo teacher Assistant de un gran artista como es David Antin, uno de mis alumnos hizo algo bastante similar. Yo pedí como assigment que hicieran un autorretrato y entonces pasó: creo que se llamaba Matt, se acercó antes de la clase y me dijo que en cuanto saliera a la pizarra a explicar su pieza que me marchara a dar un paseo por el bosque que rodeaba el visual arts department; yo hice lo oportuno cuando llegó el momento y me di cuenta de que no solamente era yo el que salía si no que lo hacíamos todos. Matt había dado el mismo mensaje a todos para describirse a sí mismo. Cuando volvimos a la clase nos encontramos con que había dibujado líneas paralelas en toda la pizarra, nos dijo que él era así, tal y como se había retratado en esta performance o lo que fuera.
Y entonces pensé, en aquello de que en muchas ocasiones el arte no es más que una experiencia, “una anécdota del espíritu” Rothko.

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