Claves interpretativas en el arte: creatividad y empatía

por Miguel López-Remiro Forcada

Pocos términos son tan complicados como el del fenómeno que llamamos arte. En la tradición filosófica era una dimensión práctica del conocimiento. Consistía en reconstruir y representar acciones del ser humano, traspasando el umbral de la pura construcción material, para llegar a ser un elemento presencial que enfrentaba al hombre con su lugar en el mundo. Esta concepción aleja al arte de las meras cuestiones técnicas, o de la perfección en la imitación o en la representación, y lo relaciona directamente con la libertad.

La teoría de George Steiner dice que «el arte existe porque existe el otro», donde ese otro somos todos, sin tener en cuenta las condiciones del que emite, del que recibe o del que interactúa con el mensaje. Todos estamos invitados a participar a través de una empatía impulsada por el artista.

Aunque es una clave repetida a lo largo de la historia, el aspecto de intercambio activo como clave es quizás el que más se enfatiza en el arte contemporáneo. El arte escapa a la recepción estrictamente intelectual o técnica; hoy es necesario ser flexibles para entender esa dimensión comunicativa y de intercambio implícita.

Todos somos capaces de ver y sentir el arte de diferentes formas, porque en sí mismo es una manifestación de la vida en sociedad y de la libertad que la caracteriza. Como ha señalado Fernando Inciarte, el arte en sentido práctico tiene mucho que ver con el concepto de filosofía: «la filosofía ni siembra ni cosecha verdades, sólo remueve el terreno, es decir, mantiene despierto el deseo de verdad. Que el arte sea tan problemático y tan discutible es una de las cosas más valiosas en él».

En muchos momentos el no representar nada nos pone de algún modo contra la nada y desde luego ante la pregunta de si esto es arte o no. Lo cual es un modo como otro cualquiera de no dar nada por sabido empezando por el concepto de arte.

Si algo es totalmente indisociable del término arte es su factor constante de novedad, por ello, da igual que hablemos de arte contemporáneo o antiguo.

Pero, ¿cómo crean los artistas? El arte se ha explicado en algún momento desde un punto de vista evolucionista, como si fuera una ciencia; pero estas teorías quedaron ya desfasadas, porque es evidente que el arte no es mera evolución técnica. Muchas fórmulas se han empleado para intentar dar razón de cómo se crea una obra artística, o para aglutinar las claves que se repiten en obras magistrales.

El intento de racionalizar algo tan abstracto se produce de forma vertiginosa a partir de la modernidad y sobre todo a partir de la conciencia que deriva de la filosofía moderna de intentar depurar la razón de ser de toda disciplina humana. Es un concepto tan difícil de acotar que quizás es más sabio dejarlo como algo que escapa de alguna forma a la razón.

No podemos acercarnos a una obra de arte, concretamente a una contemporánea, desde una perspectiva racionalista, hemos de abordarla siempre desde el gusto, desde la sensación y desde la empatía. Lo innovador en el arte es un conjunto de características de carácter humano que consiguen lograr lo que los griegos denominaban catarsis o conmoción del ánimo. Ser innovador en arte es justamente que la obra conmueva.

 

*Este texto es la introducción a una nota técnica sobre creatividad e innovación escrita para el IESE junto al profesor Guido Stein